Amo la música, el cine, los libros de fantasía y los animales.
Su influencia, junto con la paciencia de mis abuelos, que me animaban siempre con manualidades, moldeó mi manera de mirar el mundo.
Hoy disfruto especialmente del micro realismo y de los diseños complejos, porque me encanta enfrentarme a retos difíciles. Pero lo que de verdad me apasiona es mezclar estilos: piezas finas y elegantes con un giro inesperado, calaveras con flores, ornamentos barrocos en contraste con tipografías góticas, colores oscuros con toques de luz. Mis referencias beben del arte barroco, los bodegones y todo aquello que tiene fuerza visual y simbolismo.
A la hora de trabajar con mis clientes, creo en la colaboración. Me gusta escuchar, abrir un espacio de conversación y crear un boceto que nazca de sus ideas y mis manos. Para mí, el proceso creativo previo lo es todo: es la base sobre la que surge un tatuaje único. Trabajo con paciencia, confianza y máximo cuidado en la higiene, porque tatuar no es solo un acto técnico, es una experiencia personal y artística.
Mi mayor deseo es que cada persona que se tatúe conmigo sienta que está viviendo un momento especial y que se lleva consigo un trozo de magia, una pieza valiosa y única.